Tengo pendientes mostraros otras fotos (incluso costuras) del verano, pero no me he podido resistir. Probando nuestra nueva cámara compacta nos hemos encontrado con estos dos angelitos.
Todo hay que decirlo, este año el veranillo de San Miguel tiene moho. Enfin.
No, no hemos desaparecido del mapa y eso que estuvimos a punto de quedar encantadas. Durante nuestro refrescante paseo por Euskadi visitamos a nuestras brujas preferidas (de esas que no tienen verrugas, ni nariz pinchuda) o quizá sean lamias, que han camuflado su larga melena de algún modo. En cuanto llegas te seducen con un aperitivo servido con mucho amor y algo de txakoli. Como veis Irati también acabó seducida. Un rincón al que siempre gusta ir, no sólo por la sabrosa seducción, si no porque es simplemente precioso. Y si no, juzgad vosotros mismos.Y estos también intentaron aducirnos, pero no lo lograron. Ahora ya falta poco para que lo vuelvan a intentar. Intentaremos fotografiar otro "sandwich amoroso", creo que funciona mucho mejor que el "luis" o "cheese".
Un año más tarde conseguí hacer la camisa. Aquí la tenéis puesta ayer por la mañana aprovechando que habían bajado un poco las temperaturas. Al final se la quité, porque para la guardería... me daba un poco de pena. En fin. Pero eso sí, por la tarde la llevó y, al parecer, muy a gusto. Me dan ganas de hacer una igual con manga corta y un poco más larga a modo de vestido. Pero dado el tiempo que me ha costado acabarla, me centraré en lo que ya tenía pensado, demasiada cosa, a decir verdad. Ya veremos en que acaba mi lista de proyectos de costura... Quizá para el otoño, una versión en franela... Mmmm
Allá por semana santa un día, mejor dicho, una mañana fuimos a la playa y ahí empezamos a oler el verano. Eso sí, estábamos en Donosti y a los donostiarras no hay que explicarles que al cabo de unas horillas volvió a llover. En fin. Donosti. Situado en Euskadi tropical. Por lo de las lluvias....Así que disfrutando de esas pocas horas saqué una foto de los mejores zapatos de Irati. Los más bonitos.
Desde que lleva zapatitos, la jefa ha tenido de todo: zapatos de charol, estampados, clásicos, con aplicaciones de bellotas, botas calentitas para el invierno. Da lástima la verdad porque como no para de crecer se le quedan pequeños y parece ser que es lo único que no se puede reaprovechar de los peques, así que una no sabe qué hacer con ellos, porque tirarlos no dan ganas... Ya veremos.
El último modelo que recibió en navidades de sus tíos son unas zapatillas rojas chulísimas... Parece que adivinan el color de su vestuario de verano, ¿el rojo? ...Ellas tan bonitas y finas, sobretodo vestidas sobre el pijama. Quizá la opción espontánea de reutilización del abuelo no esté mal, ¿qué pensáis?

Llegó nuestro regalo y es preciosa. La verdad. A Irati le gusta lo que las demás muñecas el instante de mirarlas, hacerles un cariñito, como mucho darles un beso y fuera. Aunque también es verdad que a la pobre Maria la obligó a hacer un espagat (¿cómo se escribe eso?) de no te menees. Menos mal que, aún hecha a mano, está a prueba de manecitas torponas e investigadoras de los límites.
Y para manecillas que investigan, la foto de abajo. Nos reímos mucho. Eso sí, la actividad duró 5, como máximo 6, minutos y la cocina acabó hecha un asco.